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El Proceso de Transferirse: La Perspectiva de un Estudiante

Por Neil Goldsmith
Estudiante Postsecundario

Si eres como yo, es probable que pasarás mucho tiempo en tus últimos dos años del colegio investigando, visitando y pensando en la universidad perfecta. Encontrar esa universidad implica trabajo duro, dedicación y mucho tiempo y energía. ¿Pero qué pasa si esa universidad de tus sueños que tanto investigaste llega a ser una pesadilla en la vida real? Transferirse a otra universidad puede ser la solución – pero no una que debes hacer sin pensarlo bien.

La Decisión de Transferirse

Después de pasar un semestre en la universidad, yo sabía que debía transferirme. La verdad es que lo sabía dentro de un mes después de haber empezado en la universidad. No me cayeron bien los otros estudiantes que conocí, me sentí limitado en el campus pequeño donde vivía y me decepcioné por la falta de una comunidad judía activa en la universidad. Traté de involucrarme en muchas actividades — participé en deportes intramuros, juicio simulado, y Hillel, entre otros. Hasta me cambié de dormitorio en la mitad del semestre con la esperanza de que podría encontrar más estudiantes como yo. Desafortunadamente, no funcionaron mis esfuerzos, y cada actividad fracasada me reafirmó que esa no era la universidad para mí. No me podía imaginar quedarme allí por tres años y medio más. Sabía que tenía que irme, y comencé a considerar mis opciones.

Elegir una Nueva Universidad

Al buscar una nueva universidad, sabía que tenía que determinar las características que faltaban en mi universidad actual y buscarlas en una nueva. Quería más actividades divertidas para hacer los fines de semana, así que decidí que quería estudiar en una ciudad grande. En mi universidad anterior no se apoyaban mucho a los equipos de deportes, y por eso busqué una universidad con una tradición deportiva fuerte. Como ya mencioné, también quería una universidad con una comunidad judía. Reconocí que transferirme después de un semestre sería muy difícil de hacer si no tuviera amigos en la nueva universidad, así que eso también afectó mi decisión. Al final, escogí una universidad más cerca de mi casa donde estaban muchos de mis amigos del colegio. Estos amigos me ayudaron bastante durante el proceso. En conversaciones con ellos durante el semestre, me contaron cuánto les gustaba su universidad y cuánto me gustaría a mi también. Aunque fue una molestia hacer la solicitud de admisión, asegurar que se transferirían mis créditos académicos, arreglar mi alojamiento, buscar ayuda financiera y asistir a la orientación, el resultado valió la pena.

Lograr la Transferencia

Observando el proceso entero, puedo decir con confianza que no tengo remordimientos y creo que tomé la decisión correcta. Sin embargo, fue un poco difícil cambiarme de universidades en la mitad del año. No importa cuán bien conozcas a la gente y la universidad, es probable que te sientas incómodo por unos meses. Elegí vivir en un dormitorio de estudiantes de primer año donde vivían la mayoría de mis amigos, pero no era perfecto. Las personas que conocí eran agradables, pero ya tenían sus propios amigos con quienes pasaban el tiempo. La mejor estrategia para mí para encontrar mi grupo de amigos fue pasar tiempo con cada grupo social de mis amigos para determinar con cuál grupo me sentía más cómodo y me divertía más. También sugiero vivir en el campus. Adicionalmente, la mayoría de grupos extracurriculares aceptan miembros nuevos durante el año y acogen bien a nuevos estudiantes. El ambiente nuevo me intimidó al principio pero pronto me sentí en casa en mi nueva universidad.

La decisión de transferirse de universidades es difícil, pero es una que a veces hay que tomar. Durante el proceso, recibí muchas críticas positivas y negativas de mi familia y mis amigos. Cada persona tenía su opinión y cada una pensaba que sabía lo que era mejor para mí. Aunque tomé en cuenta sus consejos, sabía que yo tenía que hacer la decisión porque mi vida y mi felicidad dependían de ella. Si estás pensando en transferirte, recomiendo que pienses bien la decisión y tomes en cuenta las ventajas y desventajas de tus opciones. No es una decisión que debes tomar sin mucha consideración, pero fue una decisión buena para mí.